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El Collar de la Regente

Los zafiros que hicieron soñar a una reina.

Primavera de 1840, la reina María Cristina se muestra especialmente nerviosa este día, se halla esperando un envío de San Petersburgo. Por fín en sus manos, un estuche de cuero que encierra aquello que venía acariciando desde hace mucho tiempo.

Un fantástico collar de zafiros y brillantes, arranca a Su Majestad un suspiro de placer. La magnífica pieza se halla compuesta por un zafiro facetado de talla ovalada con un peso aproximado a los 120 quilates, del cual pende un zafiro talla pera de unos 60 quilates que se halla unido a la piedra anterior por otro zafiro ovalado rodeado de brillantes.

El cuerpo de la pieza lo formarán seis zafiros de talla hexagonal y soportando cada uno de ellos un zafiro talla pera, cada zafiro se halla enmarcado por numerosos diamantes talla rosa y a su vez estos por una orla de diamantes de talla antigua, cada uno de estos elementos que componen el collar se hallan unidos a su compañero por un brillante en solitario montado a la rusa.

La parte posterior de la pieza la forman una cadena de 10 diamantes que finaliza con dos zafiros de las mismas características que los ya descritos.

Un total de 17 zafiros con un peso aproximado de 480 quilates y 343 diamantes de talla antigua con un peso cercano a los 90 quilates, conformarán tan preciada joya. San

Petersburgo, 1825.

El joyero de corte Duval realiza una espectacular parure para S.A.I.R. la Gran Duquesa María Pavlovna de Rusia hija del zar Pablo I de todas las Rusias, casada con el Gran Duque Carlos Federico de Sajonia Weimar-Eisenach.

Se estima se hallaba compuesto por unas 16 piezas, entre tiara, numerosos broches , brazaletes y 2 collares uno corto y otro mucho más imponente.

Se preguntarán porque hago referencia a estas joyas, pues simplemente el collar de la reina María Cristina es idéntico al de la gran duquesa.

Es de suponer que fue realizado por el mismo taller , variando en mínimos detalles un modelo del otro.

La Gran Duquesa Feodora von Sachsen-Weimar usó el parure, en la boda de su hija Sofía con el príncipe Schwarzburg-Rudolstadt.

El destino de ambos collares ha sido distinto, mientras las joyas de la casa de Weimar han desaparecido muchas de ellas durante la segunda guerra mundial. Otras han seguido el camino de las casas de subastas.

En cuanto al collar de la reina maría Cristina sería la casa Drouot de París en 1879, quien vendería la colección de joyas dejadas a su muerte a dividir entre sus muchos vástagos.

El collar de zafiros estaba entre los lotes a subastar.

En 1966 los príncipes de Lobkowicz ofrecen como todos los años un baile a sus amigos , y cual sería la sorpresa al ver reaparecer el collar en el cuello de la condesa Edourad von Bismarck-Schönhausen, más conocida como Mona.

En 1980 y aún en vida, la condesa al enviudar de su último esposo, comienza a donar parte de sus pertenencias a diversos sitios culturales.

El 20 de octubre de 1981 la casa Sotheby´s publica el citado collar lote 513 con un precio base de 400.000 a 500.000 dólares no hallando comprador. Anne Hearst lo lucirá en un reportaje para la revista Town & Country y así podemos apreciar la envergadura de la pieza.

El 20 de abril de 1982, el collar vuelve a ofrecerse esta vez por Christie´s de New York detallando que quizás el motivo central de la pieza sea una adición más tardía al collar el cual se haya montado en oro y plata siendo adjudicado en 297.000 dólares.

No hace mucho tiempo en mayo de 2017 la joyera neoyorkina Pat Saling se hace eco de la pieza preguntándonos desde su cuenta de Instagram que si la recordábamos, volviendo a postear la misma imagen dos años más tarde invitándonos a visitar su stand en Gem Geneve 2019. Conclusión, quizás el collar aún existe en su forma original, es mi deseo que así sea. Una pieza de estas características que se haya mantenido intacta por 180 años nos deja ver que muchas personas sean coleccionistas o comerciantes ven más allá de un mero interés comercial al adquirirlas.

La historia nos ha mostrado que en muchos casos no fue así, son grandes las colecciones que han sido desmanteladas en pos de las nuevas modas. Fuente: Sotheby’s, Christie’s, Point de Vue, Royalty between the wars, Town & Country, Royal Magazin, Pat Saling

Especial agradecimiento a Claudia Moreno y Alejandro Espejo